El parque litoral resiliente se concibe como una infraestructura ambiental diseñada para afrontar los riesgos asociados al cambio climático y funcionar como un gran refugio climático a escala metropolitana. Cerca de 90.000 m² integrarán naturaleza, espacio público e infraestructuras metropolitanas, aprovechando la dinámica del delta para recuperar su valor ecológico y social y restablecer el equilibrio entre ciudad y ecosistemas. Sus beneficios incluyen protección costera, regulación hídrica, captura de carbono, mejora microclimática y aportaciones sociales y biosaludables, como la calidad del aire, el confort climático y el bienestar físico y mental de la ciudadanía.
Situado por encima de la cota de inundación extrema, este elemento funciona simultáneamente como infraestructura de protección frente a temporales marítimos y fluviales, como soporte del colector de Llevant y como eje principal de accesibilidad universal del parque. A partir de este recorrido se articula una red de itinerarios y espacios públicos que conectan transversal y longitudinalmente el parque fluvial del Besòs con el litoral y las playas de Sant Adrià de Besòs y Badalona, reforzando la continuidad del corredor verde y azul metropolitano.
El sistema integral de drenaje sostenible (SUDS) incluye parterres drenantes, pavimentos permeables, cunetas vegetadas, canales y balsas de infiltración. Las praderas se sitúan en cotas ligeramente deprimidas para actuar como áreas de captación y laminación de aguas pluviales, conectadas a canales y sistemas urbanos de drenaje sostenible. Este sistema permite gestionar la escorrentía urbana, reducir los picos de caudal, favorecer la infiltración y recargar el acuífero, disminuyendo la dependencia de infraestructuras hidráulicas convencionales.
La estrategia topográfica adaptativa permite gestionar el riesgo de inundación y mejorar la continuidad espacial del parque. Los taludes verdes y los sistemas dunares contribuyen a la protección del litoral frente a la erosión y los temporales.
El diseño del parque establece una gradación de intensidades de uso para compatibilizar la actividad ciudadana con la conservación ecológica. Los usos más intensivos se concentran en las áreas urbanas accesibles, mientras que las zonas más próximas a la desembocadura y a los hábitats sensibles mantienen un carácter más natural. El mobiliario y la iluminación se organizan en familias tipológicas adaptadas a las condiciones de inundabilidad, erosión y mantenimiento, contribuyendo a modular el uso del espacio y reforzar la identidad paisajística del parque.
Desde el punto de vista ecológico, el proyecto impulsa una estrategia de diversificación de hábitats que aprovecha los gradientes fluviales, deltaicos y litorales del Besòs. Mediante la combinación de topografía, hidrología, salinidad y exposición solar se genera un mosaico de ambientes formado por paseos arbolados, praderas, bosques de ribera, humedales de agua dulce, canales, lagunas litorales, sistemas dunares y áreas verdes multi-estrato. Esta diversidad de ambientes favorece la presencia de especies autóctonas adaptadas al medio mediterráneo y mejora la conectividad ecológica del corredor litoral metropolitano y consolida la matriz ecológica del territorio.

