La primera térmica del Besòs impulsó la electrificación de Barcelona y sentó las bases del sistema eléctrico catalán en el siglo XX.
En 1913 entró en servicio la primera central térmica de la desembocadura del Besòs, promovida por Energía Eléctrica de Cataluña para abastecer a una Barcelona en plena industrialización. Diseñada por Eduard Ferrés y construida con hormigón armado mediante el sistema Hennebique, incorporó turboalternadores que producían a 11 kV y elevaban la tensión a 80 kV. Se conectó con la hidroeléctrica de Cabdella mediante la primera línea catalana de alta tensión, consolidando un sistema mixto hidro‑térmico. Tras sufrir el impacto de la guerra y un bombardeo en 1938, pasó a FECSA y cesó definitivamente en 1954, cerrando la primera etapa eléctrica del Besòs.


