El nuevo barrio reflejó la expansión obrera vinculada a la industria y la inmigración.
En 1922 comenzó a configurarse la urbanización Font i Vinyals, antecedente del actual barrio de Sant Joan Baptista. Durante las décadas de 1920 y 1930 el área creció con la llegada de trabajadores y la implantación progresiva de servicios básicos. En 1935 la parroquia impulsó el cambio de nombre a Sant Joan Baptista, reforzando su identidad comunitaria frente al antiguo núcleo rural. El desarrollo del barrio evidenció la transformación urbana de Sant Adrià, donde la expansión residencial se articulaba en torno a la industria y a los flujos migratorios, configurando nuevos espacios de sociabilidad y cohesión vecinal.

