El planeamiento transforma antiguos suelos industriales en un nuevo barrio mixto plenamente integrado en el entorno metropolitano, con una clara vocación de frente marítimo activo y accesible. En conjunto, el nuevo barrio marítimo no se plantea como una pieza aislada, sino como una extensión de la ciudad existente, llamada a reequilibrar el frente del Besòs y a consolidarlo como un nuevo eje de centralidad metropolitana.
La ordenación prevé la construcción de 1.783 viviendas, de las cuales al menos el 40 % serán protegidas, garantizando una presencia significativa de vivienda asequible. El conjunto residencial está dimensionado para acoger a más de 5.000 nuevos residentes y se organiza en torno a una red de espacios públicos, equipamientos de proximidad y un sistema de transporte público consolidado.
El diseño de las manzanas abiertas o semiabiertas permite una densidad moderada y una presencia destacada de espacios libres. Además, la ordenación se basa en un gradiente entre el frente marítimo y los tejidos interiores: hacia el mar, la edificación se dispone de forma más abierta, con mayor protagonismo del espacio público, mientras que hacia el interior se adopta una configuración más compacta.
El nuevo barrio no se concibe únicamente como un ámbito residencial, sino como un entorno urbano activo que integra actividad económica diversa. Además del comercio de proximidad, se prevén espacios para oficinas y actividades vinculadas a la economía digital y creativa, en estrecha relación con el hub audiovisual de la central. El objetivo es generar empleo en el propio ámbito y favorecer un tejido urbano dinámico y equilibrado. Asimismo, el planeamiento reserva suelo para la implantación de equipamientos educativos y dotaciones comunitarias que se integran de forma natural en la trama urbana.
El desarrollo incorpora, además, actuaciones de descontaminación propias de la regeneración de antiguos ámbitos industriales, así como criterios de sostenibilidad ambiental y eficiencia en la urbanización.

